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ARC Especialista en Suspensiones
El primer punto a revisar en la adaptación de un coche para la circulación por camino y campo es el del sistema de suspensión. Las suspensiones de serie están enfocadas a intentar evitar en la medida de lo posible el vuelco del vehículo, por ello hay que empezar por ganar unos centímetros, pero siempre teniendo en cuenta que la altura no la proporcionan los amortiguadores, sino los muelles, las ballestas o las barras de torsión.

En función del elemento que tenga el Todo Terreno optaremos por una solución u otra.
Si el TT utiliza muelles helicoidales, se pueden insertar unos calzos o tacos de precarga. Es un sistema económico, aunque sólo conseguiremos ganar unos dos o tres centímetros. Estamos ante una buena solución en el caso de que hayamos instalado cabestrante.

Si por el contrario, el TT tiene ballestas, lo que haríamos sería instalar unas gemelas un poco más largas.
En el caso de que lo que queramos sea ganar firmeza o capacidad de carga, habremos de sustituir el muelle, añadir hojas a las ballestas o, en el caso de las barras de torsión, instalar unas más gruesas.
Si se va a dar al TT un uso intensivo en pista o se van a realizar viajes africanos a plena carga, da buen resultado duplicar los amortiguadores o instalar conjuntos de gas, siendo mejor si llevan depósito separado.

Para el uso intensivo en pista, la solución ideal son los amortiguadores con depósito separado. En el depósito independiente siempre hay un remanente de aceite que ayuda a hacer desaparecer el calor que se produce dentro del amortiguador. Este depósito independiente habrá de estar bien anclado al bastidor del vehículo con abrazaderas, ya que si este depósito se suelta se romperá la tubería que conecta con el amortiguador. Es importante también que no reciba impactos de piedras y que esté situado en un lugar ventilado.

La colocación de un segundo amortiguador ha de hacerse con cuidado, con largos cordones de soldadura con la finalidad de repartir el esfuerzo al máximo y evitar recalentar con la soldadura la pieza original. En el caso de que el soporte de anclaje sea demasiado pequeño así como la soldadura corremos el riesgo de arrancar el trozo del trapecio original.

Los limitadores de extensión son especialmente útiles en los vehículos dotados de ejes rígidos. Soportan todo el peso del eje cuando la suspensión se estira al máximo, por ejemplo en un salto, ayudando en su trabajo a los amortiguadores y evitando que estos se rompan.
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